Al menos 40% de los médicos formados en las universidades tradicionales de Venezuela emigraron debido a los bajos salarios en el sector salud. Así lo informó el presidente de la Academia Nacional de Medicina, Huniades Urbina.
Esta situación, según Urbina, ha generado una crisis en la atención médica del país, debido a que la escasez de personal ha sobrecargado a los trabajadores de hospitales públicos.
El especialista indicó que, además de la fuga de médicos, 70% de los enfermeros también ha abandonado tanto las instituciones públicas como privadas, en busca de mejores oportunidades laborales en el extranjero.
«En Venezuela nacen 550.000 niños al año, significa que tenemos que tener una capacidad para dar respuesta. Al no tener el equipo de salud completo, por supuesto, en vez de operarte hoy, te opero en tres meses», explicó Urbina, quien también destacó que el país enfrenta un déficit de 45% de bioanalistas.
Sistema de salud en emergencia en Venezuela
La Encuesta Nacional de Hospitales reveló que la sobrecarga laboral y el desabastecimiento de insumos médicos continúan afectando gravemente el funcionamiento de los hospitales en Venezuela.
En el primer semestre de 2024, el índice de desabastecimiento de insumos esenciales para emergencias alcanzó 36%. El análisis de la encuesta, que abarcó 20 insumos básicos, mostró que la escasez persiste sin cambios significativos respecto a 2023.
Entre los insumos más afectados se encuentran inhaladores para el tratamiento del asma, analgésicos y medicamentos antihipertensivos. Esta falta de recursos no solo dificulta la atención de los pacientes, sino que también aumenta la carga sobre los médicos, enfermeros y demás personal sanitario, quienes deben enfrentar un volumen de trabajo elevado y recursos limitados.
La sobrecarga laboral es particularmente notable en estados como Carabobo, Amazonas y Cojedes, donde los hospitales fuera de Caracas enfrentan mayores dificultades para acceder a los insumos necesarios.
Tiempos de espera extremadamente largos
Los centros de salud en estas zonas reportan tiempos de espera extremadamente largos para la atención de emergencias. Por ejemplo, el tiempo promedio para que un paciente con neumonía reciba el primer medicamento es de dos horas, y los pacientes con infarto deben esperar 1 hora y 14 minutos, mucho más allá de los estándares internacionales.
Además, la falta de personal y recursos ha obligado a los trabajadores de la salud a priorizar los casos más graves, dejando a otros pacientes en espera de atención urgente. A pesar de que no ha habido grandes cambios en la cantidad de personal, la escasez de insumos ha hecho que la atención se concentre en los casos más críticos, lo que aumenta aún más la presión sobre los profesionales.
Al menos, según el informe, 46% de los hospitales también reportó la práctica ilegal de solicitar pagos extraoficiales a los pacientes, un fenómeno vinculado a los bajos salarios del personal y la falta de insumos. Esta situación no solo agrava la carga laboral, sino que también vulnera los derechos de los pacientes, quienes se ven obligados a pagar por servicios que deberían ser gratuitos, según la Constitución.