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Vivían donde el misil impactó y explotó

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Los ataques contra objetivos civiles, que dejan una estela de muerte y destrucción, han sido constantes desde que el mandatario ruso Vladímir Putin lanzó la guerra de agresión contra Ucrania hace tres años

 

Tres niños resultaron heridos en la región de Odesa durante el ataque masivo con drones que el ejército de Vladímir Putin perpetró el jueves en la noche contra objetivos civiles en Ucrania.

El episodio hace pensar en la historia de los pequeños Maksym, de 10 años de edad, y Nastya, de 8 años, que murieron junto con su madre, Zoryana, en un ataque aéreo ruso sobre el edificio donde vivían, en Kiev, el 8 de julio de 2024.

“Vivían en el segundo piso, donde el misil impactó y explotó”, cuenta la tía de los niños, Olga Padey, en un testimonio que Amnistía Internacional entregó a propósito del tercer aniversario de la guerra de agresión contra Ucrania lanzada por Putin el 24 de febrero de 2022.

“Cuando tuve que identificar a Maksym no lo reconocí. Tenía un corte de pelo nuevo y no tenía rostro”, cuenta Olga. Antes identificó a Nastya, a pesar de que esta tenía un mechón morado. Habían ido a la peluquería la víspera, pero la tía no estaba enterada.  

En el testimonio expuesto sin paliativos, Olga agrega: “Mi hermano estaba volviendo a Kiev en ese momento. Cuando llegó ya habían encontrado a Zoryana. No tenía cabeza”.

El hermano de Olga, Vasya, visita el cementerio donde están enterrados sus hijos y su esposa “todos los días por la mañana y por la noche”. “Reconstruyeron la casa donde vivían, pero él nunca volvería allí. Vive en el campo”, dice ella.

“Cada día pienso en Zoryana, en Maksym y en Nastya, en mi hermano. Pienso en familias como la del padre que perdió a su esposa y sus tres hijas en Leópolis. O en la familia de Járkov, donde la madre y sus tres hijos fueron asesinados”, expresa Olga.

Afirma que no hay un lugar seguro en Ucrania, donde están muriendo tantas personas. “Pero para mí sigue siendo un shock cada vez”. Manifiesta sin embargo que tiene la esperanza de que haya justicia pronto. “De que haya responsabilidad para todos los que dan las órdenes, y para quienes las ejecutan directamente”.

Donatella Rovera, del equipo de investigación de Amnistía Internacional ha dicho que cualquier jefe de Estado, dictador o general responsable de crímenes de guerra “tiene que saber que existe la posibilidad de que un día se encuentre delante de la justicia”. “Ya no hay garantía de impunidad y eso es importante”.

Por eso no parece vana la esperanza -entre muchos otros- de los familiares de quienes murieron en el edificio donde el misil impactó y explotó como consecuencia de una guerra que busca satisfacer las ambiciones geopolíticas de Putin, impulsado por dudosas fantasías seudohistóricas.

Mientras tanto, probablemente es necesaria “una presión real” sobre Moscú, empeñado en alcanzar una posición fuerte con ataques diarios contra objetivos civiles -como ocurrió a lo largo de la semana pasada-, antes de una eventual tregua parcial de 30 días con Kiev.

“Es lo que permitirá que la diplomacia funcione”, dijo el presidente ucraniano Volodímir Zelenski el viernes, en un mensaje que pareció más dirigido a Washington  que a sus socios europeos.

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