OPINIÓN

Las mentiras de la guerra en Gaza

por Ramón Pérez-Maura Ramón Pérez-Maura

Israel Hamás Gaza

Lo que se está viviendo en Israel y Gaza es, sin duda, una gran tragedia como lo son todas las guerras. Y cuando se analiza cualquiera de ellas no está de menos recordar quién disparó primero. Esta guerra empezó el 7 de octubre. Antes hubo otras: la de Los Seis días, la de Yom Kippur, las que ustedes quieran. Ésta empezó el 7 de octubre y el único responsable de la respuesta israelí es quien lanzó la agresión.

¿A quién se le puede ocurrir atacar al país que te suministra toda tu electricidad y tu agua? A Hamas, claro. En casi dos décadas gobernando ese territorio y recibiendo miles de millones de dólares en ayuda, dinero que sale de nuestro bolsillo, Hamas no ha construido ni una central de generación eléctrica ni una planta de desalinización de agua. Eso lo tiene que mandar Israel aunque le asesinen a 1.400 civiles en un día.

Yo entiendo que se quiera defender un alto el fuego. Visto desde España es una reivindicación muy elemental. Pero para pedir es cese de hostilidades, ¿no habría que exigir igualmente la liberación de los israelíes que están secuestrados por Hamas? Esta guerra empezó con el asesinato y el secuestro de israelíes. ¿Qué hipocresía es pretender un cese de las hostilidades mientras sigue habiendo secuestrados? No prisioneros de guerra. No. Estos son secuestrados por terroristas.

Lo que a mí más me preocupa de esta guerra es la desinformación en la mayoría de los medios audiovisuales españoles. En los informativos de casi todas las cadenas de televisión dan por buenas todas las cifras de muertos que proporciona un supuesto –e ignoto– «Ministerio de Sanidad de Gaza». Pero jamás las contrastan con las que ofrece Israel. Y, así, en TVE han llegado a decir que las cifras que ofrece Israel no han podido ser contrastadas, afirmación que jamás se emplea tras citar las cifras palestinas de muertos. Ya se comprende que como Sánchez ha recibido la felicitación de Hamás, sus cifras son creíbles y como tiene a Israel en su disparadero, nada allí es verosímil.

En ese sentido, ¿por qué los medios españoles cuentan tan de pasada que no hay un solo país árabe que acoja refugiados palestinos? La mayoría de los que han salido tiene doble nacionalidad y muchos de ellos con países occidentales como España. A los que no están en la categoría de la doble nacionalidad, sus hermanos árabes no quieren verlos ni en pintura. Quizá tengan un recuerdo vívido de los exilios palestinos encabezados por Yasser Arafat en el Trípoli libanés o en Túnez.

Sería muy de agradecer un poco más de investigación periodística sobre en qué se ha gastado el dinero de Occidente en Gaza. Es decir, el que pagamos usted y yo, querido lector, de nuestros impuestos: Gaza recibía 30 millones de dólares al mes sólo de Qatar. Y me parece muy bien que las autoridades del emirato hagan con su dinero lo que tengan por conveniente. Y 120 millones de dólares al mes de la UNRWA es decir la United Nations Relief and Works Agency for Palestine Refugees in the Near East (Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo) que estos sí, también salen de mi bolsillo. Más 50 millones de dólares al mes de la Unión Europea que pagamos todos los que leen esta columna, sí o sí y 30 millones de dólares al mes de Estados Unidos. Hay países árabes ahogados en deudas y no encuentran a nadie que les ayude, ni siquiera con un millón de dólares al año. Y si queremos reconocer cuál es la verdad, tendremos que admitir que los supuestamente maltratados habitantes de Gaza vivían mucho mejor que los de muchos países árabes. Y que sólo viven esta tragedia porque a sus mandatarios de Hamas, a los que ninguna autoridad internacional ha exigido que celebren unas elecciones desde las que les dieron el poder en 2006, han practicado una tiranía terrorista financiada por Occidente.

No puedo ocultar que en el conflicto entre Israel y los palestinos siempre pesa en mi mente que hay palestinos cristianos, pero no judíos cristianos. Y tengo muy a honra ser caballero comendador de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén que tiene como misión principal defender la presencia cristiana en los Santos Lugares. Hace hoy un año estaba en Tierra Santa con mi mujer y mis hijos. Fue un momento memorable en nuestras vidas. Y un momento en que aprendí algún dato que me conmovió: visitamos Belén, la población donde nació Jesús, nuestro Salvador. En 1995, bajo control, israelí, tenía 80% de población cristiana. Hace un año, bajo control de la Autoridad Nacional Palestina tenía 12% de población cristiana. Y dudo que la cosa haya ido a mejor. Dato mata relato.

En los albores del Año Nuevo tengo a las víctimas de la guerra y a los cristianos de Tierra Santa en mis oraciones. Dios les asista y les guíe.