Imposible determinar cuándo los profesos de la Corporación de la Hostilidad Fortuita [que en cualquier país del mundo nacen y se multiplican como plaga montaraz] cesarán sus propósitos de alterar nuestros sentidos, hacernos la vida menos placentera y generar zozobra o pánico a las comunidades. Conforman una subespecie de criaturas más o menos humanas. No las frena que alguien les diga cuánto daño hacen a personas «enfermas terminales», por ejemplo. A los ancianos, recién nacidos y a quienes trabajamos en nuestros hogares. Creen tener atribuciones extrajudiciales, les importa un bledo las leyes o normas de convivencia pacífica.
Cuando alguna vez [sintiéndome amenazado por ellos] supliqué depusieran sus misiles sónicos con decibeles tortuosos enardecieron, duplicaron sus actos lesivos e ilícitos que siempre consumados bajo los irreversibles efectos de potentes sustancias psicotrópicas y el alcohol que es «padrote» de todas las drogas heroicas. He tenido, sucesivas veces, experiencias relacionadas con perturbadores profesionales que pusieron en peligro mi integridad física.
Los sujetos pro Corporación de la Hostilidad Fortuita nunca actúan solitarios. Muestran una muy penosa cobardía al momento de ser enfrentados por causa de sus «objetivos de absurda e inconcebible guerra» declarada en perjuicio de inocentes. En varias ocasiones fui de forma premeditada – alevosa sitiado, acosado e intimidado por esos bárbaros y ellos utilizaron los siguientes recursos:
1.- Monóxido de carbono expelido por los tubos de escapes de sus ruidosas chatarras, intoxicándome «en concierto o asociación para delinquir» (https://www.argentina.gob.ar/salud/glosario/intoxicacionpormonoxidodecarbono)
2.- Modernas cornetas cuya capacidad de percusión es gradual y asombrosa (https://audiomarket.com.ve/producto/corneta-pasiva-alto-ts115/) que sólo para ser utilizadas en discotecas con paredes acorchadas o espacios públicos abiertos.
4.- Actividades propias de talleres mecánicos (https://venezuela.justia.com/federales/reglamentos/reglamento-n-5-de-la-ley-organica-del-ambiente-relativo-a-ruidos-molestos-y-nocivos/gdoc/)
Una adventicia pandilla de barriada se organizó, mediante asambleas de ciudadanos de calle, para socavar mis https://bloqueconstitucionaldevenezuela.com/derechos_y_garantias/index.html.
Lo padecí y por ello emparento la perturbación con ulteriores y consecuenciales acciones abominables que pudieron provocar mi muerte. En grado de continuidad, me hicieron mucho daño psicológico pero fueron sometidos por un vigoroso Estado de Justicia y Derecho [afortunadamente para mí y la mayoría de vecinos con mentalidad no contaminada ni pervertida por disociados].
Los seres humanos no nacemos sociópatas, con ideas moralmente inmundas o portadores genéticos de malignidad. Aprendemos a ser inocuos o peligrosos ciudadanos, nadie irrumpe diestro en crueldad. Nada supera [filosóficamente] el concepto de cohabitación pacífica.
albertjure2009@gmail.com
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