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Fascismo

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Como profesor del doctorado en la Escuela de Estudios Políticos de la Facultada de Ciencias Jurídicas y Políticas de la UCV, ante las acusaciones de “fascistas” a algunos disidentes y movimientos políticos, durante estas vacaciones de verano, consideré oportuno dedicar un tiempo a estudiar y revisar un poco sobre qué es el “fascismo”. Desde el discurso en su esencia a la práctica, encontrándose que como movimiento político e ideológico, sus orígenes se remontan a la Europa de principios del siglo XX, específicamente en Italia, lo cual significa que su trayectoria es de reciente data, sin mayor herencia, legado o trascendencia en la historia de las ideas políticas. La joven democracia italiana para la época era inestable y no lograba resolver los problemas económicos y sociales del país, teniendo como resultado  el descontento de la clase media.

A los efectos de cumplir con los objetivos propuestos, se partió de un análisis como lo recomendaba el filósofo griego Platón en sus diálogos sobre la justicia, la política y la naturaleza del conocimiento, a fin de ver quién es en verdad fascista, en la práctica y el discurso; y determinar si hay elementos o relación entre sus propuestas e ideología, dentro del contexto histórico y social del país, lo cual representaría una vía para  comprender sus causas y consecuencias. Este análisis a mi juicio, permitiría en parte comparar el fascismo con otros movimientos políticos en la actualidad, al identificar sus características únicas y comunes.

Con el propósito de ser lo más objetivo posible se recurrió a fuentes bibliográficas, como The Fascist Symbol de George Mosse, quien hace un análisis exhaustivo de los símbolos y rituales utilizados por los movimientos fascistas para movilizar a las masas; La dictadura de Hitler de Robert Paxton, una biografía política de Hitler que examina en detalle el ascenso del nazismo y la naturaleza del régimen nazi; y como tercera fuente Le origini del fascismo de Emilio Gentile, un estudio histórico sobre los orígenes del fascismo italiano y su evolución. Como apoyo se utilizaron otras fuentes secundarias en el caso de revistas académicas que publican investigaciones sobre el fascismo, como Journal of Contemporary History, Totalitarian Movements and Political Religions e Historical Journal. Vale la pena también hacer mención a un testigo de excepción, de quien nos reservamos su nombre por razones obvias, quien por sus testimonios de niño representa una fuente invaluable para comprender las experiencias personales de quienes fueron víctimas de esta doctrina italiana y de los movimientos políticos similares surgidos en otros países.

Prosiguiendo la línea de investigación, se partió de que  el fascismo tuvo sus orígenes durante la post Primera Guerra Mundial, cuando Benito Mussolini (1919) funda un movimiento paramilitar al que llamó las “Fasces de Combate italianas”, en respuesta a los cambios sociales y políticos drásticos tras la guerra. Este movimiento aprovechó el descontento popular y se organizó en grupos paramilitares para imponer sus ideas. La crisis económica, la inestabilidad política y la sensación de desilusión con los sistemas democráticos crearon un caldo de cultivo para las ideas extremistas como el fascismo, el  nazismo y el comunismo totalitario, disfrazado de socialismo proletario. En este orden según los autores estudiados, el fascismo es una ideología y movimiento político con características muy particulares y bien definidas que poco o muy poco se encuentran en los actuales movimientos y propuestas políticas como tales.

Entre las características fundamentales, destacan en principio tres elementos: culto a la personalidad del líder en torno a sí mismo, presentándole como salvador de la patria; Un nacionalismo exacerbado, los movimientos fascistas aprovechan el sentimiento nacionalista, prometiendo restaurar el orgullo nacional frente al imperialismo. Al ser una ideología extremista, necesita, así como el pez del agua, de enemigos para su existencia como el imperialismo, el capitalismo y el comunismo, al punto de dividirlo, si es necesario o inhabilitar a los partidos comunistas nacionales (PCN); y como tercer elemento, el Militarismo base de sustentación ante su ilegitimidad de origen y ejercicio de gobierno, glorificando la fuerza militar, al hacer uso de la violencia como herramientas para mantener la paz ciudadana.

Los movimientos, partidos o gobiernos fascistas, ejercen el Totalitarismo, es decir el control absoluto del poder sobre todos los poderes del Estado y aspectos de la vida diaria, sin espacio para la oposición. Su discurso es antidemocrático, al rechazar la democracia y los derechos individuales, concentrando el poder en un líder carismático. En paralelo, el antiintelectualismo, el Estado Comunal le sirven de marco para una sociedad organizada en grandes comunas controladas por el Estado.

Para terminar, de la revisión de las fuentes mencionadas, se puede concluir que  el fascismo es un fenómeno complejo y multifacético que requiere un análisis cuidadoso y nuançado. La acusación de fascismo dirigida hacia la oposición política es una táctica recurrente en diversos contextos políticos y sociales. Si bien el fascismo es una ideología extremista y autoritaria con un historial de violencia y opresión, su uso como etiqueta política ha evolucionado y se ha convertido en un arma ideológica con el objetivo de desacreditar a adversarios políticos. Las acusaciones alegres sobre fascismo se dirigen a la deslegitimación del oponente; lograr la polarización del debate político, dificultando el diálogo y el consenso entre diferentes posiciones ideológicas. Sirve de herramienta para la movilización de bases de un partido, generando un sentimiento de amenaza y urgencia y de aparato de distracción, ya que en ocasiones esta acusación se utiliza para desviar la atención de los propios problemas o errores de un gobierno o partido político.

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