En la lucha para derrotar la tiranía en Venezuela hay una virtud que desempeña un papel fundamental y que va más allá de ser un buen dirigente o líder político.
Si bien es cierto que la valentía y la resistencia individual son importantes, la verdadera fortaleza se encuentra en la organización de las fuerzas sociales del pueblo.
Y precisamente ese ha sido el gran mérito de María Corina Machado, la líder indiscutible y constructora de la moderna Venezuela, liberal y democrática, que ya se asoma en el horizonte.
Es en la unión de personas capaces, honestas y valiosas, en su capacidad para liderar y movilizar a otros, donde se gesta el verdadero poder de María Corina Machado para desafiar y derrotar esta brutal tiranía que se ha entronizado en Venezuela desde hace 25 años.
El mérito no se limita sólo a su valor personal, que es inmenso, sino que se extiende a la habilidad para unir a diferentes sectores de la sociedad en pos de un objetivo común: la liberación de la opresión.
Los líderes con virtudes excepcionales no solo se destacan por sus habilidades individuales, sino por su visión estratégica, su capacidad para inspirar a otros y su compromiso con una causa. Ese es el secreto
En este sentido, el más importante mérito de María Corina Machado es que se convirtió en un motor de cambio y transformación social.
Ella es la chispa que encendió la llama de la resistencia, que unió a personas diversas bajo un mismo estandarte y que impulsó la lucha colectiva por la justicia y la libertad.
Por tanto, en la lucha contra la tiranía chavista y madurista, el valor de María Corina no es solo un atributo personal, sino una cualidad que impulsa la organización y la acción colectiva.
Es en la unión de individuos con mérito donde radica la verdadera fuerza de esta mujer para enfrentar y vencer a esta organización criminal que oprime a Venezuela desde hace tanto tiempo.
Esto quedará demostrado este domingo 28 de julio, cuando millones de venezolanos salgan a votar por el candidato apoyado por ella y la Gran Alianza Nacional que ha logrado construir.
Así, como el de María Corina Machado, es el modelo de liderazgo que tanto ansiaba tener Venezuela y que tanto deseaba Latinoamérica y el mundo.
Un liderazgo no solo para ganar unas elecciones y defender esa victoria, sino para ser guía y pionera de la nueva Venezuela libre y democrática.