Daredevil: Born Again tiene la complicada misión de, no solo, continuar una de las mejores series de la factoría de Marvel. También, profundizar en un personaje rico, contradictorio y que se hace más complicado a medida que se enfrenta a sus demonios. Puntos que la nueva temporada deja por fuera y que condenan a la serie a una revisión decepcionante de la original.
Cuando en 2015 la serie Daredevil se estrenó en Netflix, nadie confiaba en que fuera un éxito. En especial, porque ya el personaje había tenido un paso más que accidentado en el cine. En 2003, la cinta que contaba la historia de origen del héroe, protagonizada por Ben Affleck y dirigida por Mark Steven Johnson, fue un fracaso de público y crítica. Y, en esencia, ignoró el punto más complicado del personaje. En el cómic homónimo de Stan Lee y Bill Everett, el esforzado Matt Murdock debe lidiar con su deseo de justicia y a la vez su moral cristiana.
Puntos que le llevarán a encontrarse en un constante conflicto y el dolor de traicionarse a sí mismo al perseguir a los maleantes que el superhéroe, que también es abogado, no puede condenar ante la ley. En medio de semejante panorama, Matt además es ciego y con la extraordinaria capacidad de usar el resto de sus sentidos para luchar contra el submundo criminal encarnado por Wilson Fisk, entre otros villanos de catadura callejera y violento temperamento.
Pero la película parecía más interesada en la habilidad de Matt, en sus cuitas morales. Por lo que hubo poco que mostrar sobre la verdadera complejidad de una figura insólita en los cómics. De modo que la serie de Netflix tenía dos misiones que cumplir. A un extremo, relatar de nuevo la historia de Matt Murdock, ahora encarnada por Charlie Cox. Además, corregir los problemas de enfoque y contexto que habían condenado a la cinta al fracaso. Una labor que convertía a la producción en una incógnita para los fanáticos.
Un éxito inesperado
Pero Daredevil no solo triunfó entre la audiencia y la crítica. También creó un precedente contundente sobre la manera de contar la historia de un héroe callejero, profundamente ligado a sus convicciones y perspectiva sobre la verdad y la justicia. Para la ocasión, Hell’s Kitchen era algo más que un barrio obrero de Nueva York. También, era el escenario en el que el bien y el mal contemporáneo se enfrentaban de una forma brutal, directa y sin el ingrediente romántico de superpoderes.
El Daredevil de Netflix, era una criatura nocturna, alentado por la rabia, el dolor y la culpa. Tan violento como los criminales que perseguía y con la angustiosa disyuntiva del deber moral que debe cumplirse a cuestas. Lo mejor era la forma en que el argumento exploraba en su ambigüedad, matices y le llevaba a un terreno gris e inquietante. El héroe interpretado por Matt Murdock se encontraba en perpetuo conflicto. A la vez, en medio de la agónica sensación de perderse a sí mismo al cazar a los peores criminales con tácticas cercanas al crimen.
Paso a paso y a lo largo de tres temporadas, la serie profundizó con cuidado, en la idea que Daredevil no debía solo luchar contra los criminales. También, hacerlo contra sí mismo y evitar, en la medida de lo posible, volverse otro delincuente en las sombras grises de encarnar un tipo brutal de vigilancia ciudadana. Con un apartado visual destacado, escenas de acción deslumbrantes y un protagonista carismático, la serie se volvió uno de los puntos más altos de la experiencia televisiva de Marvel.
Una historia trillada
Por lo que se lamenta que Daredevil: Born Again, la reinvención del personaje ahora para el universo cinematográfico de Marvel, sea una débil copia de lo que hizo al personaje extraordinario en primer lugar. Aunque la producción vuelve sobre el tema y los puntos de vista ya conocidos acerca de Matt Murdock y su mundo, el argumento falla al tratar de hacer el argumento — y su punto de vista sobre la justicia — demasiado obvio y crudo. Eso, sin el necesario paso previo, de mostrar que Daredevil, antes que un vigilante, es también un hombre en conflicto, que intenta encontrar un punto intermedio entre su sed por la justicia y su necesidad de entenderse más allá de ella.
Al contrario y desde el primer episodio, Daredevil: Born Again, empuja a Matt Murdock (de nuevo con el rostro de Charlie Cox) hacia el horror de la venganza sin cortapisas. Es evidente que Marvel desea demostrar qué tan lejos puede llegar al mostrar la violencia y el horror, por lo que lo hace dejando a su paso una muerte traumática que enfrenta a Matt a sus peores pesadillas. Pero, aunque se trata de un comienzo promisorio y que de alguna forma marca el ritmo y la forma del resto de la temporada, la serie no las tiene todas consigo al profundizar en un personaje que nace justo del sufrimiento y su capacidad para encontrar fortaleza en sus cicatrices emocionales.
Antes de eso, Matt está traumatizado, receloso y herido, pero su actitud es más bien reinvidicatoria antes que justiciera. Por lo que la serie da un salto para mostrarle ahora, en plena trayectoria para sanar el horror de un proceso mental y espiritual, que no está del todo claro. Antes que eso, la serie de Dario Scardapane parece tener verdaderos problemas para entender la densidad de su héroe y, en especial, que mueve sus engranajes. El Daredevil de Marvel está más cerca de un justiciero sin más, que un superhéroe lleno de preguntas y motivaciones contradictorias.
La producción abandona la oscuridad de Daredevil, en beneficio de relatar su contexto brutal y dejar claro que Marvel quiere mostrar el potencial de un mundo más adulto. Pero no solo no lo logra, sino que convierte a la violencia en Daredevil: Born Again en una mezcla de impotencia, furia y brutalidad sin demasiados matices. Atrás quedó el superhéroe gris batallando con la culpa, pero logrando salvar lo mejor de sí en busca de la justicia.
De hecho y tal vez por eso, la nueva temporada — con una segunda confirmada— tiene mucho de prólogo que no llega a ninguna parte en realidad. Lo que la condena a enfrentarse a evidentes comparaciones, perdiendo casi siempre. Para su capítulo final — que anuncia la inminencia de un giro total en el tono — algo quedó claro. Daredevil volvió a Marvel. Pero eso no parece ser una buena noticia. No al menos en esta ocasión.
Noticias Relacionadas
El periodismo independiente necesita del apoyo de sus lectores para continuar y garantizar que las noticias incómodas que no quieren que leas, sigan estando a tu alcance. ¡Hoy, con tu apoyo, seguiremos trabajando arduamente por un periodismo libre de censuras!
Apoya a El Nacional