
En el reciente enfrentamiento entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y su par ucraniano Volodimir Zelenski, una frase pasó desapercibida, pero dijo mucho sobre la cercanía que el líder estadounidense cree tener con su colega ruso, Vladimir Putin.
El día anterior al choque con Zelenski, durante conversaciones con el primer ministro británico, Keir Starmer, Trump aseguró que creía en que Putin «cumpliría su palabra». «Hablé con él, lo conozco desde hace mucho tiempo», subrayó.
Para Sasha de Vogel, directora asociada del Laboratorio de Política Autoritaria de la Universidad de Carolina del Norte, en Chapel Hill, Trump «ve a Putin casi como una figura aspiracional».
«Trump ve a Putin como un hombre fuerte, un líder que toma decisiones en las situaciones en las que se ve involucrado, que ha hecho de Rusia un país mucho más fuerte en el escenario mundial durante su mandato, y Trump quiere tener ese mismo tipo de posición», explicó.
Sin embargo, la investigadora cree que Trump «sobreestima su relación».
«Putin no es un hombre de negocios del que Trump pueda ganarse la confianza. Putin es un político muy experimentado y altamente estratégico», dijo, y agregó que el exagente de la KGB «no opera en los mismos términos de simpatía y antipatía personal».
Política de gran potencia
Otros expertos señalan una cierta convergencia ideológica entre el veterano líder ruso y el nuevo gobierno estadounidense liderado por Trump.
Putin espera «volver a un modelo de política de gran potencia, donde Estados Unidos y Rusia puedan negociar como iguales y acordar esferas de influencia», escribió Natia Seskuria, investigadora asociada del Royal United Services Institute, en la revista Foreign Policy.
Según Seskuria, el líder ruso cree que todo el territorio de la ex Unión Soviética es su «esfera de influencia legítima», mientras que Trump tiene una «mentalidad expansionista» similar que se extiende a pretensiones sobre Groenlandia, Canadá e incluso el Canal de Panamá.
Tras una larga conversación telefónica con Putin el 12 de febrero, Trump sostuvo que el presidente ruso quería «la paz» en Ucrania. «Creo que me lo diría si no fuera así», expresó.
En otras ocasiones, ha calificado a Putin como «un tipo muy inteligente», negándose a llamarlo dictador, una palabra que sí utilizó para describir a Zelenski.
Trump «pretende ser querido y respetado por Putin, sin entender que… la adulación de Trump hacia él será recibida con desprecio en el Kremlin», opinó Timothy Ash, un especialista en Rusia del centro de estudios Chatham House, con sede en Londres.
«Errático»
Sin embargo, De Vogel considera que calificar a Trump de títere de Putin, como han hecho algunos demócratas, es demasiado reduccionista.
«Cambia de opinión con bastante rapidez. Está muy impulsado por la emoción y por la venganza personal y cosas así», dijo a la AFP. «Y por eso también es errático como socio de Rusia», acotó.
Durante el primer mandato de Trump en la Casa Blanca (2017-2021), Estados Unidos no fue tan favorable a Moscú como esperaba el Kremlin.
Trump aceptó vender misiles antitanques Javelin a Kiev y su administración impuso una serie de sanciones a Rusia.
El líder estadounidense volvió a sorprender el viernes, escribiendo en su plataforma Truth Social: «Basándome en el hecho de que Rusia está ‘machacando’ a Ucrania en el campo de batalla en este momento, estoy considerando seriamente sanciones bancarias, otras sanciones y aranceles a gran escala contra Rusia».
Poco después, en una rueda con periodistas, el tono de Trump se volvió mucho más conciliador, al señalar que era «más fácil» tratar con Rusia que con Ucrania.
«Siempre he tenido una buena relación con Putin. Y, ya saben, él quiere terminar la guerra», dijo.
«Creo que va a ser más generoso de lo que tiene que ser, y eso es bastante bueno. Eso significa muchas cosas buenas», enfatizó el líder republicano.
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