Molestia permanente del presidente Jair Bolsonaro en las redes sociales, el youtuber brasileño Felipe Neto fue escogido por la revista Time como una de las 100 personas más influyentes del mundo.
Pese al reconocimiento, el joven de 32 años de edad asegura tener «los pies en la tierra» y sabe la responsabilidad que ello implica en un mundo cada vez más polarizado.
Youtuber, comediante, empresario, escritor y filántropo, y con más de 52 millones de seguidores en las redes sociales, a este joven influencer no le tiembla la voz para decir lo que piensa y ha estado en el ojo del huracán por sus comentarios contra personalidades como los presidentes Bolsonaro y Donald Trump.
Entre los más polémicos están los que hizo en un video que lo publicó en julio pasado el New York Times, uno de los principales diarios del mundo, en el que el youtuber comparó a Bolsonaro con Trump, afirmó que el mandatario brasileño era peor y pidió a los estadounidenses no reelegir a su actual presidente.
Ambos mandatarios los incluyeron también en la lista de Time, algo que, según Neto, demuestra «cómo la propia influencia puede usarse para bien y también para mal».
«Tener influencia no es necesariamente algo bueno, vea la presencia de Trump y Bolsonaro en la lista», señaló el youtuber a EFE en una entrevista que solo aceptó hacer por correo electrónico tras el desgaste que le causó el linchamiento mediático del que fue víctima por falsas acusaciones de pedofilia y amenazas contra su vida.
Neto y Bolsonaro son precisamente los únicos brasileños incluidos en la lista de las 100 personalidades más influyentes del mundo de la revista Time.
Víctima de amenazas y fake news
Calificado por la revista como el mayor influencer de Brasil y «posiblemente del mundo», Neto vivió en carne propia los efectos del extremismo y su impacto en las redes sociales cuando fanáticos religiosos y de ultraderecha, muchos de los cuales se autodenominaban seguidores de Bolsonaro, pusieron en marcha una campaña para manchar su nombre.
Son muchas las entrevistas que dio para reiterar su inocencia, la cual corroboró la Justicia al determinar que las acusaciones en su contra fueron producto de «fake news», diseminadas en las redes para perjudicarlo.
Ahora cuando dice haber aprendido a «navegar en esas aguas», sabe que hay que «medir cada paso» antes de pronunciarse sobre cualquier asunto y siempre respetando los límites de la libertad de expresión.
«No defiendo dictaduras»
Opositor declarado de ultraderechistas como Bolsonaro, Neto tampoco comparte la radicalización de gobiernos de izquierda como el de Nicolás Maduro en Venezuela y culpa al poder de las redes por la polarización política que actualmente se vive en Brasil y en diversas partes del mundo.
«No soy defensor de las dictaduras, sean de derecha o de izquierda. La radicalización es una de las consecuencias del peligroso momento que vivimos, muy influenciado por las redes sociales», aseguró.
«Para comprender los fenómenos actuales de polarización y radicalización debemos mirar Facebook, Twitter, Instagram, Youtube. Toda la historia está ahí, detalle a detalle. La sociedad moldeó el algoritmo, que a su vez moldeó la sociedad», agregó.
Los orígenes
Neto es carioca pero también tiene nacionalidad portuguesa por su madre. Nació y creció en un barrio de clase media baja al norte de Río de Janeiro y, aunque se educó en medio de valores conservadores, no comulga con extremos, defiende la igualdad y se levanta contra cualquier forma de represión.
Comenzó a trabajar desde muy joven. A los 13 años de edad fue empleado en una tienda de artículos metálicos y a los 14 años ya estaba dando vida a su primer emprendimiento, una empresa de telemensajería que, pese a fracasar tiempo después, no frenó el ímpetu para perseguir sus sueños.
En 2010, cuando tenía 22 años de edad, comenzó a publicar videos con críticas a la farándula nacional e internacional en su canal de Youtube. Su tono, entre bromista y agresivo, ganó popularidad entre la juventud y para 2012 ya sumaba un millón de seguidores.
Tras una década de triunfos, Neto señala que el tiempo y la experiencia le han enseñado a «escuchar más, leer más y hablar menos». Y ve el éxito cosechado como el resultado de «trabajar cuando los demás duermen».
Cree en el poder de la juventud para frenar los mensajes de odio y la manipulación de noticias falsas en las redes sociales. Además intuye que no estaremos vivos para presenciar la fusión humana con las máquinas en lo que denominó la «virtualización de la existencia».
En los últimos años su carrera ha ido en ascenso y una pluralidad de proyectos lo han acompañado. Tras desempeñarse como actor, periodista, youtuber, comediante y empresario, ahora quiere centrarse en el filántropo y, aunque se siente profesionalmente completo, sabe que en lo personal todavía tiene «un largo camino por delante».