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Las madres de los postres

Son reposteras insignes y con sus  dulces han escrito una historia que hace felices a sus fieles. Aquí Carmen Elena “la Gataš Luciani, Lucía Llamozas y Carmen Caamaño comparten el anecdotario que está tras sus recetas emblemáticas

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Las buenas tortas de la Gata

Sobre la cocina de Carmen Elena šla Gataš Luciani está una olla llena de la crema de chocolate que servirá para rellenar y cubrir su célebre torta que, desde los años setenta, aquí se multiplica para felicidad de sus fieles.  En ese sencillo recipiente aguarda parte del secreto de una receta que solo se conoce en esta familia y que se ha convertido en dulce referencia en Caracas. «Mi abuela la hacía, pero mi mamá la adaptó y la comenzó a ofrecer a la venta», cuenta Mary, una de las cinco hijas de Luciani.  

A sus 85 años, la Gata mantiene su belleza y perenne sonrisa, lleva al cuello tres rosarios con los colores de la bandera venezolana y el rostro luminoso de la mujer que con literal dulzura y entereza levantó a su prole gracias a sus destrezas con los postres. Cuando sus hijas tenían entre 7 y 11 años le tocó mantener económicamente a la familia. šEra relacionista público de la Casa París, vendía seguros y en la noche hacía los postres y también platos salados como sanduchones a veces hasta las cuatro de la madrugada. Pero ni en los momentos más difíciles la vi derrumbarse o perder la sonrisaš, cuenta Mary, y la Gata confirma.

Sus cinco hijas se graduaron en profesiones distintas, pero se han impuesto las cátedras de postres aprendidas en lo que ahora es una empresa familiar. En Caracas, Mary se encarga de las tortas y su hermana Cristi, de los postres en miniatura como las papitas de leche, los suspiritos o las guayabitas. Las otras tres hermanas reproducen esas recetas para la venta en Miami, Madrid y Calgary en Canadá. La Gata, bella y diligente, se encarga de decorar las tortas y supervisa, aunque en estos tiempos la memoria le puede resultar esquiva.

En el dulce anecdotario de esta casa sobran los fieles de estos postres emblemáticos. Juan Pablo II fue uno de ellos. En su primera visita probó la torta de guanábana, la pidió en el segundo paso por el país y ahora esa torta blanca merece el  bautismo de quien fuera papa. Muchos venezolanos afuera calman la nostalgia de la torta de chocolate pidiendo que se las lleven en Tupperware.   Y en esta casa de mujeres incansables planean seguir creciendo en estas dulces tareas. Idean ofrecer a la venta la crema que recubre la torta de chocolate y planean un libro con las recetas de la casa aunque se reservarán de su postre más reconocido, un patrimonio familiar que tiene en ellas quien lo multiplique fielmente y con destreza.

*Las tortas y postres de la Gata se consiguen previo encargo por el teléfono (0212) 9922029. En Instagram están como @lagataluciani. En Weston y Calgary como @lasdulceriasdelagata. Ahora también se consigue la torta de chocolate en versión pequeña en las tiendas Fresh Fish. 

Las recetas de Lucía Llamozas

Lucía Llamozas, risueña y vital a sus 86 años, muestra orgullosa el libro de recetas que escribiera de su puño y letra en 1945. Allí, en una caligrafía esmerada, va contando los secretos que aprendiera de su madre y abuela, también insignes cocineras. Las mismas destrezas que en esta casa han pasado a manos de su hija, María Eugenia Llamozas, heredera de la pasión que es un don de familia. “Yo comencé a cocinar desde los siete años”, cuenta Lucía sentada en una mecedora centenaria en su casa de El Hatillo. Su mamá, Trina Margarita Herrera de Llamozas, ofrecía esos platos para banquetes. Y en un momento en el que la progenitora se fue a Europa, Lucía quedó a cargo de esas faenas. “Me acuerdo de mi abuela a los 82 años haciendo las tartaletas”, dice con una lozanía admirable que atribuye a su espíritu y a su fidelidad por las cremas Estee Lauder.

Se casó a los 20 años, y tras separarse, retomó la cocina como oficio para levantar a su familia. “Cuando se divorció se destapó esa olla.

Daba clases de cocina en Sears, hacía las recetas que aparecían en las cajas de la gelatina Royal y preparaba platos que la gente venía a buscar hasta aquí por encargo”, cuenta María Eugenia, quien ahora se encarga de esos platos. En el repertorio estaban y están recetas de gusto venezolano como el pastel de polvorosa, las hallacas que siguen multiplicando en diciembre y los postres que cuentan muchas historias: merengones de fresa, mostachón de avellanas, la torta María Luisa, las islas flotantes, el negro en camisa y el bienmesabe.

De los hijos de Lucía, María Eugenia fue quien, desde los 7 años, comenzó en la cocina junto a ella para nunca separarse de esos esmeros. “Ella es quien se quedó como mi sucesora”, comparte la progenitora.  María Eugenia, quien durante 10 años estuvo en el programa Portadas compartiendo recetas, es la que lleva las riendas de los platos por encargo que piden en la casa. “A mi mamá la nombramos supervisora, aunque en diciembre ayudó a hacer las hallacas”. En la casa de El Hatillo levantó a sus hijos con recetas de gusto venezolano, Lucía Llamozas comparte la convicción tras esta vocación que se cocina allí de generación en generación. “La cocina es amor. Si lo haces con pasión, eso se refleja. Tiene que gustarte. Y sentirse”.

*En Instagram están como @casallamozas. Sus postres ―y platos salados― los prepara María Eugenia Llamozas por encargo. Teléfono: (0212) 9636336.

La artífice de la tarta de Santiago

Carmen Caamaño descubrió un buen camino dulce tras jubilarse de sus labores en la banca venezolana donde trabajó como gerente durante 23 años. La alternativa llegó gracias a un plato que conoce de memoria. Solía hacer en su casa la tradicional Tarta de Santiago, un postre de su Galicia natal con larga prosapia: el primer registro que la menciona data de 1577 y las primeras recetas fiables vienen de 1838.

En su familia la preparaban su abuela y su madre, así que los secretos llegaron a ella por el camino cierto de su parentela. “Se elabora sin harina, solo con almendras, que se tuestan y muelen, huevos y azúcar. También lleva limón y brandy. El reto está en cómo se muelen las
almendras”, cuenta Caamaño, vital y elegante, en una casa repleta de recuerdos donde reina esta torta que tiene la espada de Santiago en su
centro.

Hace 15 años llevó la tarta a un agasajo en Casa Cortés y allí la invitaron a que la elaborara para ofrecerla en ese restaurante. Quince años después mantiene esta rutina y la hace además para el Mesón de Andrés en Chacao y La Huerta en Sabana Grande. También para quienes se la encargan personalmente porque saben de su receta. Y aunque se diera a conocer por este postre, también prepara por encargo empanada gallega.

Caamaño llegó de Galicia hace 60 años, mantiene tenaz su acento aunque echara raíces en esta tierra que hizo suya y donde tuvo su descendencia.  Al verla se podría concluir que el secreto de la vitalidad es el esmero en una pasión propia. Activa también por Instagram, se precia del feedback que consigue allí donde le han llegado el comentario de quienes, luego de visitar Galicia, cuentan que no probaron una tarta como la de ella.

“Hay veces que pides algo porque viste la foto linda. Pero aquí la gente repite”, se precia.

Carmen Caamaño está en Instagram como @galleguidades.ccs.

Su dirección electrónica:
[email protected]

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