
Para la familia Carreño Gómez, conformada por cuatro miembros del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, no hay vida más allá de la música. La pareja conformada por el clarinetista y director de gestión orquestal y coral, Eugenio Carreño, y la violista y profesora Mónica Gómez, coincidió en una sala de ensayo de la Orquesta Sinfónica de Trujillo cuando eran adolescentes. Desde entonces no solo han crecido juntos como músicos sino que también lograron formar un hogar con dos hijos, los trompetistas Eugenio Carreño Jr., de 23 años de edad, y Andrés David Carreño, de 17 años.
En la casa de los Carreño Gómez, que han dedicado su vida entera al aprendizaje y la enseñanza de la música clásica, nunca falta una conversación sobre los ensayos del día o un debate relacionado con el trabajo. A veces, coinciden, es divertido que todos los miembros de la familia sean músicos, otras no tanto. Ya sea antes de comenzar la rutina o en los pasillos del Centro de Acción Social por la Música, sede de la institución en Quebrada Honda, sus vidas orbitan alrededor de un mismo centro: El Sistema.
La historia familiar de los Carreño Gómez puede contarse al recordar parte de los 50 años que El Sistema celebra este 2025. Todo comenzó en un pequeño pueblo de Trujillo, estado Valera. Cuando Eugenio Carreño era niño y estudiaba primaria, por los pasillos del colegio corría el rumor de la creación de un núcleo orquestal en el estado, una noticia que fue todo un acontecimiento. Se decía que sería una orquesta sinfónica, no una estudiantina o una banda, en las que ya Carreño participaba.

La familia Carreño Gómez | Foto Ezequiel Carías @ezevisual
El maestro y fundador de El Sistema, José Antonio Abreu, envió un contingente de profesores y músicos desde Caracas para sumar conocimientos y consolidar el proyecto. Carreño recuerda que su mamá lo inscribió un sábado en el núcleo. “Todo el tema social y musical que allí se desarrollaba nos llevaba a tener inspiración y el deseo de tocar juntos. En la mañana íbamos al colegio y en la tarde al núcleo, era una especie de diversión más que de obligación”, cuenta. Fue allí donde, con el tiempo, coincidió con la que en el futuro se convertiría en su esposa, Mónica Gómez.
Gómez, quien también es presentadora de Detrás del escenario, en el canal de YouTube de El Sistema, estuvo involucrada en la música incluso antes de la creación del núcleo, aunque no como violista. Sus primeros pasos los dio como cantante y guitarrista, era parte de la movida cultural y miembro de un coro. Cuando tenía 14 años, recuerda, los invitaron a cantar la Misa de Réquiem de Wolfgang Amadeus Mozart. A Gómez nunca se le olvidará. Ese fue su primer encuentro con la música académica y quedó fascinada.
“Eso me encantó, aquella cosa me envolvió. Me dije que tenía que tocar un instrumento. Fui al núcleo donde estaba otro fundador de El Sistema, el profesor Carlos Barrios. Comencé las clases de viola y viajaba a Caracas para aprender”, cuenta. Entró en la orquesta, donde Carreño era uno de los pocos miembros fundadores de la Orquesta Juvenil de Trujillo de esa época. Coincidió con él cuando, después de un tiempo de estudiar y mejorar, Gómez pasó a ser miembro de la Orquesta Sinfónica de Trujillo. Ambos comenzaron a desarrollarse como músicos profesionales y 20 años después aún siguen dedicándose a la música con la misma pasión de entonces. Los hijos llegaron en el camino.

Eugenio Carreño consideraba ir a la orquesta una diversión cuando era niño | Foto Ezequiel Carías @ezevisual
Tocar, estudiar y luchar
Carreño y Gómez se casaron muy jóvenes, ella tenía 20 años y él 25, después de que sus caminos coincidieran en más de una oportunidad. Primero, se toparon en la Orquesta Sinfónica de Trujillo dirigida por Gregory Carreño, quien le daba clases a Eugenio de clarinete y dirección coral. Luego, en el núcleo de Trujillo, donde Carreño dirigía una orquesta y Gómez daba clases, porque desde que llegó a El Sistema comenzó su labor como docente. Todo se fue sumando, explican.
“Nos enamoramos de esto y del trabajo que hacíamos. Así, sin mucho preámbulo, nos casamos. Comenzamos esta vida juntos en torno a El Sistema”, revela la actual violista de la Orquesta de Cámara Simón Bolívar y anterior violista de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar. En esa época, Gregory Carreño sufrió un accidente que llevó al maestro Abreu a pedirle a Eugenio que asumiera nuevas responsabilidades. Tenía solo 25 o 26 años y ya estaba a cargo de la dirección del conservatorio y de las orquestas juvenil e infantil en Trujillo. Comenzó, así, una etapa más exigente que lo llevaría a darse cuenta de que necesitaba profundizar su formación.

Mónica Gómez se incorporó a El Sistema como música y profesora | Foto Ezequiel Carías @ezevisual
La opción más viable para ambos era mudarse a Carcas donde podrían estudiar en el Instituto Universitario de Estudios Musicales (IUDEM), hoy en día la Universidad Experimental de las Artes. Para Gómez fue como llegar a otro país aunque la capital no le era desconocida. “Cada vez que venía a Caracas era para estudiar. La primera vez que vi a la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar fue impactante para mí. Me dije: yo tengo que estar allí, tengo que ser parte de eso”.
Cuando llegaron a la capital se incorporaron al núcleo de Los Teques. Abreu le pidió a Carreño que se encargara del Centro Académico en Montalbán, donde había alrededor de 1500 niños y Gómez daba clases. En paralelo estudiaban la carrera. “Nos motivamos el uno al otro. Recuerdo que vivíamos en Los Teques y teníamos que pararnos muy temprano para llegar a la universidad”, detalla Carreño.
Tras cinco años de esfuerzo, se graduaron. José Antonio Abreu les pidió entonces que su sumaran al núcleo de La Rinconada, el primero que se fundó en Caracas, con el objetivo de reestructurarlo y convertirlo en un núcleo importante de nuevo. Allí estuvieron más de 15 años y en el ínterin llegó la noticia de su primer hijo, Eugenio Jr. El bebé creció en el vientre de su madre escuchando los ensayos, conciertos y clases de música. No fue una sorpresa que, cuando tenía 4 años, su primogénito diera señales de querer ser parte de El Sistema. Ingresó al núcleo de La Rinconada y comenzó a experimentar con diferentes instrumentos hasta decidirse por la trompeta. Esa decisión le cambió la vida.
“El trabajo y la vivencia que se da en un núcleo de música es único, cualquier niño puede decirlo. No solo estudian música, eso se puede hacer en cualquier conservatorio, la parte vivencial, social, lo que se vive allá dentro es algo único. Mis dos hijos tuvieron esa experiencia”, comenta Carreño.
Los hijos y su camino en El Sistema
Cuando Eugenio Jr. tenía seis años nació Andrés David, el menor de la familia. “Creo que al nacer el plan era que yo también fuera músico. No lo soy por compromiso, es parte de mi vida y lo que me gusta”, comenta el joven trompetista de la Orquesta Juvenil de Caracas y miembro de la Sinfónica Nacional Infantil de Venezuela (SNIV). No recuerda, continúa, su primer día en El Sistema porque tenía solo dos años cuando conoció el núcleo de La Rinconada, al que sus padres lo llevaban. Pero sí tiene recuerdos muy bonitos de lo que vivió allí.
Pocos años después, cuando tenía 6 años y su hermano 12 años, escogió la trompeta como instrumento. “Yo creo que fue parte de la influencia de mi hermano en mí lo que me hizo elegirla. También influyeron múltiples factores en el núcleo de La Rinconada que hacían que me llamara la atención el instrumento. Recuerdo cosas muy bonitas de esa época”.

Andrés Carreño aseguró que su decisión de ser trompetista estuvo marcada por la influencia de su hermano mayor | Foto Ezequiel Carías @ezevisual
El también estudiante de quinto año de Bachillerato en el Colegio Teresiano de El Paraíso no duda al afirmar que toda su vida gira en torno a la música. Desde que se levanta y se prepara para ir al colegio, hasta los ensayos en las tarde y finalizar el día hablando con sus padres de cómo le fue durante la jornada: todo gira en torno a la música. Incluso los momentos que más lo han marcado como persona ocurrieron gracias a El Sistema.
“El año pasado hicimos una gira por Estados Unidos con la orquesta infantil. Tuvimos un concierto en Nueva York en el Carnegie Hall, dirigido por el maestro Gustavo Dudamel. Creo que ese concierto marcó bastante mi vida. Es un recuerdo hermoso que tengo de la música. Además es una inspiración para todos para seguir adelante”. Su experiencia con esa orquesta va más allá de la música. Lo ha cambiado, afirma, a nivel social, personal y espiritual los últimos tres años. “Todo ha sido muy bonito y de mucho aprendizaje. Sobre todo por los maestros. He cambiado mucho como músico y como persona. Eso es lo más bonito, que gracias a esos maestros podemos seguir adelante con ese legado del maestro Abreu y con lo bonito que es El Sistema”, opina.
No solo su vida ha cambiado por el legado musical que le han transmitido sus padres sino también la de su hermano, Eugenio, quien a los 20 años de edad logró un cupo en el Conservatorio Superior de Música en París. Actualmente, Eugenio Jr. es solista en la Orquesta de Lyon y aunque para la familia hay muchos momentos con El Sistema que los han marcado, su partida fue uno de los más significativos para Gómez.
“Cuando Eugenio se fue de Venezuela se convirtió en el primer miembro de la familia que dejaba El Sistema porque nosotros nunca nos hemos ido de acá. Tuvo que desprenderse, no solo de casa, sino también de este medio. Ese sentimiento que él tenía porque se iba a estudiar era como un sentimiento de alegría, de mucha satisfacción porque su futuro artístico está en un plano muy importante, pero a la vez dejaba su familia, su casa, sus amigos, su orquesta. Ese sentimiento, esa ruptura que tuvimos allí, para mí fue como doble. Lo vi como madre y también me reflejé en él como si me estuviera yendo yo. Esa parte fue dura y realmente importante”, expresa.
Los Carreño López han vivido momentos importantes como familia que han estado enmarcados en la historia de El Sistema. En 2015 la familia tocó, junto con Eugenio Jr., en el aniversario número 40, Andrés Carreño era muy pequeño todavía. Luego, les tocó despedir al maestro Abreu en 2018, participaron en la búsqueda del récord Guinness como la orquesta más grande del mundo en 2021. En el aniversario número 50 faltará el mayor de los hermanos.

Mónica Gómez admitió que sus hijos han tenido que trabajar duro para ganarse el lugar que tienen en El Sistema | Foto Ezequiel Carías @ezevisual
“Hemos tenido momentos maravillosos y otros no tanto porque nada es perfecto. Aquí hemos crecido nosotros como pareja, como músicos, como padres y como profesionales, como alumnos y como maestros. El Sistema nos ha dado la plataforma para desarrollarnos y también para entregar. Ese es realmente el legado del maestro Abreu, multiplicar. No quedarte con lo que sabes sino también poder darle a otras personas las herramientas”, comenta Gómez.
Ir siempre hacia adelante
Ser parte de El Sistema durante tantos años le ha valido a la familia Carreño Gómez buenos y malos comentarios de amigos y conocidos. No todo, explica la violista, es perfecto aunque en este caso eso no le resta lo maravilloso que ha sido para ellos vivir en torno a la música. Eso sí: tiene sus sacrificios.
“A mis hijos a veces les cuesta demostrar que no están haciendo esto porque sean nuestros hijos sino porque se lo han ganado. El tiempo siempre demuestra la verdad y aquí está el mérito: no hay manera de que te regalen algo como músico porque lo tienes que demostrar. No hay forma de ganar una carrera de 100 metros planos duros si no corres duro, no entrenas y si no haces lo que tienes que hacer, eso es evidente. Mis hijos, para llegar a la competencia, están haciendo lo que tienen que hacer”.

Eugenio Carreño estuvo ligado a la docencia y dirección desde joven | Foto Ezequiel Carías @ezevisual
En un futuro, Andrés Carreño quiere continuar una carrera en el exterior como lo está haciendo su hermano en Francia. A pesar de que existe la posibilidad de estar lejos, asegura, nunca se olvidará de sus orígenes. “Siempre seré parte de El Sistema porque es parte de mi familia y mi vida. En El Sistema está mi centro”, comenta.
Sus padres experimentan una sensación similar y es que en El Sistema han quemado y vivido todas las etapas de su vida: niñez, adolescencia, adultez y madurez. Su trabajo está allí, sus colegas, sus alumnos, sus amigos e su familia directa también. “El Sistema nos ha dejado una huella. La gente que se va incluso se siente parte, es como un tatuaje. Quien pasó por El Sistema está marcado aunque no esté aquí con nosotros”, explica Gómez, quien vislumbra en el futuro años brillantes de crecimiento. Aunque todavía queda mucho por hacer.

Juntos han estado en varios eventos importantes de El Sistema como el Guinness o el 40 aniversario | Foto Ezequiel Carías @ezevisual
Estudiar, prepararse, tener disciplina y convicción son algunos de los consejos que da Carreño a todo el que quiera dedicarse a la música en Venezuela. A sus hijos y con apoyo de su esposa les ha enseñado a ir siempre hacia adelante y no desmayar hasta lograr el objetivo. “El crecimiento individual y profesional que tuve a lo largo del tiempo es algo que hoy en día veo y puedo decir: estar en El Sistema ha sido un camino largo pero con muchísimas satisfacciones y con muchísimo empeño”.
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