I La economía y su incidencia en la política de América Latina 

Los resultados en las elecciones de República Dominicana donde Luis Abinader fue reelecto con más del 60% de los votos, además de haber sido una derrota para el candidato socialista, Leonel Fernández, también revelan que el factor económico se ha convertido en clave para que los países de América Latina y Caribe puedan seleccionar a sus gobernantes desde una perspectiva en que pareciera que los triunfos de los presidentes de Paraguay, Ecuador y Argentina han agotado la retórica populista, es decir, la desgastada monserga de «lucha por los pueblos», mientras aumentan la pobreza, la migración, y los males sociales.

En efecto, así vemos que el también reelecto presidente de El Salvador busca fortalecer la economía, y establece una alianza estratégica con Google y otras empresas del sector tecnológico, el mandatario dominicano busca afianzar las llamadas zonas francas o económicas especiales que han motorizado casi 200.000 empleos {1}.

Ahora, si bien tales zonas, parecieran aún ser un número bajo sobre la fuerza laboral para República Dominicana, que según el Banco Mundial representa apenas el 3,8% del empleo total del país, el mismo informe destaca que las limitaciones se encuentran en la baja tecnología que todavía mantienen la mayoría de ellas, para potenciar sus resultados, algo que no ocurre con las denominadas Zonas de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDE) en Costa Rica y Honduras -citadas en el mismo informe-, a pesar de estar en segundo y tercer lugar de plazas laborales creadas, y con poco tiempo de haber iniciado sus operaciones, incluso en pleno covid-19, los resultados son significativamente superiores, en relación con el total de la población, precisamente, por estar articuladas en sus distintos niveles de producción y servicios, y por ende, clasificar en la tecnología como parte fundamental de millonarias inversiones, y que es donde han centrado sus éxitos las ZEDE de Asia, como en China -anexada Hong Kong-, Singapur, Malasia, Corea del Sur, Vietnam, entre otras naciones, y cuyo ejes, representan el mayoritario comercio mundial.

II Las ideologías están claudicando como forma de política ante la economía y la tecnología: las ZEDE son el territorio de la nueva política 

En tal contexto, los resultados electorales de América Latina entre 2023 y lo que ha transcurrido de 2024, está impactando significativamente los actuales y próximos gobiernos. Los actuales porque si mantienen posturas ortodoxas en relación con economías aferradas con los controles de Estado, así como aprobar leyes leoninas sobre la acción impositiva, o la restricción de mayor número de trabas públicas para la obtención de autorizaciones para nuevos inversores, todo eso terminará impactando tanto las arcas del Estado, y peor, menos empleos para profesionales, técnicos y trabajadores. Por ende, los próximos gobiernos serán aquellos que impregnen los aires de cambio que se están ejecutando en naciones como en El Salvador, Costa Rica y Argentina, y no menos en Chile y Uruguay, los cuales comprenden que, manteniendo la estabilidad jurídica y política, se alcanza la estabilidad económica.

En tal sentido, las ZEDE como el caso de los proyectos que se llevan a cabo en Honduras, están materializando que las posturas de inversión sean en plena consonancia no solo con las recomendaciones del Banco Mundial, sino que todas esas inversiones que se están ejecutando, sean estrictamente articuladas con los propósitos de equilibrios territoriales, ambientales, productivos, servicios, y sobre todo biotecnológicos, porque son éstos desde el contexto de la geopolítica, los que permiten el paso de la geoeconomía en todos sus estadios de bienestar, crecimiento y desarrollo.

O sea, para multiplicar empleos, el eje de inversión, tecnología y geoeconomía son transdisciplinarios, entendiendo que las primeras requieren más que capital, necesitan proyectos, estudios, investigaciones, contrataciones; las segundas son el complemento de la anterior para llevar adelante con éxito todas las propuestas, y la geoeconomía es el resultado de la consolidación de la primera en términos de productividad y reciprocidad humana, es decir, no hay comunidad o sociedad en progreso, mientras no alcancemos el nivel geoeconómico contemporáneo, tanto en sus permanentes análisis como en su cambiante praxis en la medida que también avanza esa tecnología, entendiendo ésta no como la fase final, sino constante y evolutiva de que una fase económica genera otra nueva fase, y sin que esto implique determinismo.

Las ZEDE se encuentran en el marco de la nueva geopolítica. Y es que el desarrollo de éstas en Asia y Europa, pero con más fuerza en el continente emergente, ha catapultado los niveles de un desarrollo inigualable conforme se ha ido expandiendo el conocimiento. Esa es la razón principal, donde proyectos como los que está promoviendo y ejecutando Próspera {2} tienen una clara orientación muy similar hacia la que es aplicada en los continentes mencionados en relación con ciencia e investigación.

Ante esta realidad, el territorio de la nueva política en América Latina sólo va a favorecer sobre aquellas organizaciones que comprendiendo la historia contemporánea, abandonen posturas de ideologías desfasadas, y sitúen un devenir que sin tecnología no es posible, y que tampoco tendrá éxito con políticas fiscales y financieras expresadas lejos de la autonomía de la descentralización; porque entre más centralizado y autocrático sea un gobierno en su naturaleza del poder, mayor será su (auto)aislamiento del espacios geoeconómico mundial.

III   Los hilos de las ZEDE hacia la desconcentración política

La desconcentración política no significa apartarse de la Constitución y las leyes, como grupos inconexos y de fanáticas ideologías, pretenden conjugar sus nomenclaturas, entre otros puntos, con el tema de la soberanía.

Los hilos de las ZEDE hacia la desconcentración política es la practicidad de simplificar todos los procesos de inversión, que a su vez conduzcan hacia la transferencia de tecnología, en este caso hacia Honduras desde otros niveles donde ha tenido éxito, y en consecuencia, poder llegar al campo geoeconómico con una visión societaria de ganar-ganar, tanto para quien(es) desembolsan los capitales, como para las naciones receptoras de esas inversiones en términos de riqueza, y disminución gradual y constante de los problemas sociales que más afectan a nuestras naciones.

Así, que concebir las alternativas de inversión en proyectos de la magnitud de Próspera como una de las tres exitosas ZEDE de Honduras -siendo las otras dos, Ciudad Morazán y Orquídea– tienen en plena visión de cada etapa, un eje ordenado, científico y sobre todo humano del espacio de la territorialidad, donde sólo los gobiernos que estabilicen sus políticas públicas en favor de los espejos de Asia –siendo China el principal referente– y Unión Europea, alcanzarán en términos de corto, mediano y largo plazo, la auténtica prosperidad de los pueblos.

Las Zonas de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDE) son la puerta abierta hacia el futuro de América Latina, y la desconcentración política que tanto han arruinado a nuestras naciones. Lo demás sólo es retórica.

@vivassantanaj_  

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(*) Dr. en Educación – El ensayo corresponde estrictamente con una visión del investigador, y no necesariamente con posiciones de las organizaciones mencionadas

{1} https://www.bbc.com/mundo/articles/c14k4jwr45ko

{2} https://bitlysdowssl-aws.com/opinion/prospera-una-zede-integral-de-conocimiento-educacion-ciencia-e-investigacion/

 


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